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Mostrando entradas de 2017

La caza y los genes

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Hubo un tiempo en el que cuatro cabras montesas diferentes saltaban por los roquedos de los montes de la Península Ibérica. Y no, no hace hace tanto de aquello. Hace tan solo un siglo y medio.

Contra lo que pueda parecer hoy en día, a principios del siglo pasado las cabras montesas de Gredos (Capra pyrenaica victoriae) como las que vemos en las fotografías de esta entrada, estuvieron a un pequeño paso de la extinción. Tras cientos de años de caza descontrolada para consumir su carne, usar sus pieles y exponer sus cabezas y cornamentas como trofeo, en 1905 en la Sierra de Gredos se censaron tan sólo doce ejemplares. Las rocas graníticas de estos montes albergaban entonces los únicos representantes de esta subespecie en todo el planeta.
Fue esta situación la que llevó al monarca Alfonso XIII a declarar el Refugio Real de Caza de la Sierra de Gredos y así, limitando su caza, se consiguió evitar la extinción de esta cabra. Partiendo de esa docena de individuos, en 1970 la población se hab…

Una batalla milenaria

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¿Por qué hay plantas que utilizan esporas y otras semillas? ¿Qué sistema es mejor?

Desde su origen, los vegetales nos llevan unos cientos de millones de años de ventaja a los animales en esto de colonizar el planeta y han tenido mucho más tiempo de experimentar con diferentes estrategias reproductivas, algunas fallidas y otras exitosas incluso durante algunos millones de años. Pero la mayor parte de ellas se vieron superadas ante la nuevas tácticas que se iban sucediendo en el reino vegetal. El registro fósil y la filogenia nos cuentan cómo ocurrió así entre los vegetales una lenta pero incesante batalla por el dominio del planeta a lo largo de la cual colonizaron el mar y la tierra emergida adaptándose y transformando el planeta a sus necesidades.

Durante su avance desde los océanos hacia el medio terrestre, se enfrentaron a nuevas amenazas para su supervivencia. En este nuevo entorno la radiación ultravioleta del Sol, más directa que en sus océanos de origen, era capaz de degradar e…

De los cielos a los mares

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Con un cuerpo más parecido a un botijo que a la típica forma de ave a la que estamos acostumbrados, el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus), como el resto de pingüinos, ha dado la espalda a toda adaptación al vuelo adquirida desde que las aves comenzaron su camino de especialización al medio aéreo.
Bueno, vale que no siguen los cánones de belleza en lo que a aves se refiere, pero sería injusto compararlos con un botijo sin explicar las ventajas de este diseño corporal que realmente tiene bastante más similitudes con un barco o un torpedo.
Ya hemos visto algún grupo de aves adaptadas a la caza bajo el agua, pero los pingüinos ganan por goleada en lo que a buceo se refiere.
Han sacrificado toda posibilidad de levantar el vuelo al acortar y comprimir los huesos alares y han soldado sus articulaciones para convertir sus alas en auténticos remos que les sirven para propulsarse bajo el agua.
Al contrario que el resto de aves, con huesos esponjosos y ligeros para facilitar el vuel…

La gran estafa sexual - parte I

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"Se apresuran hacia la Ophrys. A veces dos o tres chocan sobre la misma flor hasta que uno de ellos toma posesión del lugar. [...] La punta del abdomen empieza a agitarse contra estos pelos con movimientos desordenados, casi convulsivos y el insecto se menea de un lado a otro."



No, no es la descripción de la cópula de ninguna especie, ni un fragmento de algún extraño relato erótico con algún insecto como protagonista. Es la forma en la que Alexandre Pouyanne describía el comportamiento de los machos de la avispa Dasyscolia ciliata alrededor de las flores de Ophrys speculum.
Al contrario que Darwin (que en su libro La Fecundación de las Orquídeas concluía que "Algo parece estar fuera de lugar en la maquinaria de la vida" al referirse a una especie de este grupo), Pouyanne tuvo la suerte de observar en detalle la polinización de estas auténticas estrategas del reino vegetal que son las orquídeas del género Ophrys. Y es que el "padre de la evolución" tuvo más…

A cabezazos con la vida

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Imagina que vas corriendo a 25km/h y te das en la cabeza contra un tronco. Lo más probable es que caigas al suelo con una conmoción cerebral. Peor: imagina la consecuencias de recibir ese golpe a cada segundo durante un día entero.

Los pájaros carpinteros (de la familia Picidae) van unos cuantos pasos más allá. Estos animales buscan su comida, generalmente compuesta por larvas de insectos xilófagos (que se alimentan de madera), que viven varios centímetros bajo la corteza de los árboles. Para ello golpean el tronco con su pico y lo agujerean para tener acceso a los bocados más jugosos.Durante este proceso, algunos de ellos son capaces de golpear los troncos a esos 25km/h de velocidad, nada más y nada menos que hasta 20 veces por segundo en cortos intervalos de tiempo durante varios minutos.
No sólo emplean este método, aparentemente masoquista, para buscar su alimento.La construcción de sus nidos, la atracción de la pareja y la forma de reclamar su territorio, que defienden tenazmente…

Gigantes de hielo

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Nieve, frío y viento helado: Shie, Kosheske y Maip.
Hasta tres seres mitológicos diferentes les hicieron falta a los tehuelches para retratar y explicar la fuerza que presentan en la Patagonia los glaciares, que para ellos suponían el límite de los dominios de la vida.

Si bien hoy disponemos de conocimientos en glaciología que no necesitan de la mitología para explicarnos la dinámica y la importancia ecológica de los glaciares, tenemos que coincidir con los pueblos indígenas de la Sudamérica más austral en que estas descomunales masas de hielo no aparentan albergar ni un ápice de vida. Sin embargo, además de existir en su interior más vida de la que pueda parecer, son el mayor almacén de agua dulce en la Tierra y origen de importantes cursos de agua que riegan de vida la inmensidad de la Patagonia.

Como ya hemos visto en otras entradas hubo tiempos durante los cuales el calentamiento global disminuyó dramáticamente la presencia de glaciares en la Tierra hasta el punto de permitir a l…