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Inmersión sin botella

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C uando la temperatura interna de tu cuerpo depende de la de tu entorno, vivir en el agua puede ser un auténtico desafío. Y como todo gran desafío en la evolución de la vida, requiere adaptaciones excepcionales... Los galápagos leprosos ( Mauremys leprosa ), animales poiquilotermos, necesitan salir del agua para aumentar su temperatura corporal. En la foto un ejemplar adulto en el río Duratón, Segovia. Hay un aspecto sobre nuestro metabolismo que damos por hecho y a menudo pasamos por alto. Estamos acostumbrados a que nuestro cuerpo se mantenga a una temperatura constante y no siempre somos conscientes de lo que esto conlleva. Salvo que algo vaya mal, nuestra temperatura corporal se mantiene entre unos 36.1°C y 37.2°C. Esa es la temperatura a la que la mayor parte de procesos corporales de nuestro organismo, sus proteínas y enzimas funcionan de forma óptima. Sin embargo, para mantenerla en ese rango, los animales homeotermos afrontamos un gasto energético constante que evit

Maestras de la costura

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T remendamente estigmatizadas durante toda la historia de la humanidad. Son capaces de despertar los miedos más irracionales y al mismo tiempo inspirar historias de superhéroes que salvan el mundo. Esta es una de esas ocasiones en las que la realidad no queda lejos de la ficción. Una Argiope lobata espera en el centro de su telaraña a alguna presa más grande y nutritiva que los cientos de mosquitos que no supieron esquivarla a tiempo. Parque Regional Narbonnaise en Méditerranée, Francia. Estos pequeños depredadores (aunque algunas especies pueden alcanzar los 10 centímetros de longitud) han conquistado todo el planeta salvo la Antártida. Sí, todas, las 46.500 especies de arañas que conocemos, cazan a sus presas de un modo u otro. Emplean las formas más ingeniosas que puedas imaginar. Los apéndices bucales, conocidos como quelíceros, terminados en un pequeño colmillo, conectan con unas glándulas secretoras de veneno que pueden inyectar a voluntad para paralizar y predigerir

Un banquete fúnebre

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S i hay algo después de la muerte es sin duda alguna la llegada de los buitres. Los ejemplares adultos de buitre leonado ( Gyps fulvus ) presentan un collar o "gola" de pluma blanca y aspecto algodonoso, un pico de color hueso y los iris anaranjados. Aínsa (Huesca). Todas las especies de un ecosistema, sin excepción, desde los animales y vegetales hasta los hongos y bacterias, están interrelacionados en lo que llamamos redes tróficas. Si nos paramos a pensar en quiénes dominan estas redes tróficas seguramente pensaríamos en los superpredadores: lobos, águilas, leones, pumas... Pero la realidad es que la última palabra no la tienen ellos. Es más, no la tiene nadie, porque se trata de una red y como tal no tiene principio ni final. Y precisamente ahí está la clave, el reciclaje no es una opción en la naturaleza. Es un proceso imprescindible para cualquier ecosistema recircular su materia orgánica, pues sin organismos que la degradasen sería cuestión de tiempo que to

La gran estafa sexual - parte II

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U n macho de abeja del género Andrena vuela explorando ese nuevo mundo que tiene ante sus ojos tras pasar todo el invierno en estado de pupa. Como si de una fecha marcada en un calendario se tratase todos los machos de la especie terminarán su transformación al estado adulto y empezarán a volar en el margen de unos pocos días con un único objetivo en mente: buscar hembras con las que aparearse y transmitir sus genes. Nadie les ha enseñado cómo son las hembras de su especie, ni siquiera han visto una, pero ya lo saben perfectamente. Todo su sistema sensorial está programado para detectar y perseguir cualquier indicio que conduzca hacia un posible encuentro con una hembra. Pueden detectar sus feromonas, iridiscencias, colores y formas e incluso saben sobre qué flores suelen posarse para alimentarse. Los quimioreceptores de sus antenas detectan las feromonas de una hembra. Basta seguir ese dulce aroma para encontrarla... y ahí está, posada sobre una flor. Huele como una hembra, brilla c

Misión: Conquistar la tierra

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Macho de sapo de espuelas ( Pelobates cultripes ). Esta especie sólo se encuentra en la Península Ibérica y algunas zonas costeras de Francia. En las regiones más frías pasan el invierno enterrados bajo el suelo, empleando para retirar la arena unos espolones endurecidos de color negro que presenta en sus patas traseras y que dan nombre a este anfibio. Tejares (Segovia). E n su camino hacia la independencia del medio acuático los animales y plantas terrestres se las han ingeniado para aislar su organismo del exterior disminuyendo así la deshidratación. Este proceso pasa inevitablemente por el desarrollo de una epidermis que impermeabilice en mayor o menor medida la superifice externa del organismo, que sin embargo debe mantener siempre un contacto con el medio para asegurar funciones como la nutrición, excreción o el intercambio de gases. Si bien algunos grupos de seres vivos han llegado asombrosamente lejos en su búsqueda de autonomía del medio acuático, todos necesitamos de