...y gatos

El puma (Puma concolor), cuarto felino más grande del planeta, habita desde el Yukón canadiense hasta el extremo sur del Sudamérica. Parque Nacional Torres del Paine, Chile.
El puma (Puma concolor), cuarto felino más grande del planeta, habita desde el Yukón canadiense hasta el extremo sur de Sudamérica. Parque Nacional Torres del Paine, Chile.



Son auténticos especialistas en la caza. Su organismo ha evolucionado durante millones de años hacia la depredación y es innegable que han debido hacerlo bien cuando las 41 especies actuales de félidos que existen ocupan los niveles más altos de las redes tróficas en ecosistemas de todo el planeta salvo la Antártida y Oceanía, donde no han llegado. La mayor parte de ellos capturan a sus presas al acecho, aunque algunos han apostado por la velocidad para asegurarse la comida.

El camino de los félidos comienza hace unos 60 millones de años cuando, como vimos en esta entrada, los feliformes se separan del otro gran orden de carnívoros, los caniformes. Tras aquella divergencia, los feliformes tuvieron un gran éxito evolutivo, diversificándose y dando lugar a lo que hoy son mangostas, vivérridos, hienas y felinos entre otros. Éstos últimos, como los pumas de las fotografías de hoy, se caracterizan principalmente por su estructura auditiva interna, sus cuerpos estilizados y sus uñas protráctiles, que en estado relajado se encuentran ocultas entre los dedos, pero que pueden sacar a voluntad a la hora de cazar y defenderse.

Los cachorros, con un pelaje moteado al nacer que van perdiendo con la edad, permanecen junto a la madre cerca de dos años aprendiendo y colaborando en la caza de presas para la unidad familiar antes de independizarse y vivir una vida solitaria. Parque Nacional Torres del Paine, Chile.
Los cachorros, con un pelaje moteado al nacer que van perdiendo con la edad, permanecen junto a la madre cerca de dos años aprendiendo y colaborando en la caza de presas para la unidad familiar antes de independizarse y vivir una vida solitaria. Parque Nacional Torres del Paine, Chile.

A pesar de incluirse dentro de los grandes felinos, lo correcto es hablar del puma (Puma concolor) como el mayor de los pequeños felinos, ya que está más relacionado con los linces y los gatos, dentro de la subfamilia Felinae, que con los auténticos grandes felinos como leones, leopardos, jaguares y tigres (subfam. Pantherinae).
Los pumas macho pueden rondar o incluso superar los 100 kilogramos de peso y cerca del metro de altura a la altura de los hombros, es el cuarto felino de mayor tamaño del planeta. Esto, junto a los 70km/h que pueden alcanzar a la carrera, convierte al puma en uno de los mayores depredadores desde Canadá hasta la Patagonia. Sin embargo, estos cazadores pueden también comportarse como carroñeros si encuentra algún cadáver accesible.

Los ejemplares adultos pasan la mayor parte de su vida como animales solitarios salvo durante la época de apareamiento en la que los machos copulan con una o varias hembras, siendo común la poliginia. Los juveniles permanecen junto a la madre, que se ocupa del cuidado de los cachorros durante cerca de dos años, hasta que se independizan y parten en busca de su propio territorio. Una vez aprenden de ella las técnicas de caza, trabajan juntos para abatir las grandes presas que les sirven de alimento y que varían desde ungulados en el norte de su área de ocupación hasta camélidos como los guanacos en el sur. Una vez abandonan la unidad familiar pueden recorrer enormes extensiones e incluso cruzar grandes lagos a nado hasta instalarse en un territorio que defenderán como propio frente al resto de machos.

Pasan la mayor parte del día descansando en lugares protegidos y con buena visibilidad, llevando a cabo sus cacerías durante las últimas horas del día o al amanecer. Parque Nacional Torres del Paine, Chile.
Pasan la mayor parte del día descansando en lugares protegidos y con buena visibilidad, llevando a cabo sus cacerías durante las últimas horas del día o al amanecer. Parque Nacional Torres del Paine, Chile.

El Parque Nacional Torres del Paine, en el extremo meridional de Chile, cuenta con la mayor concentración de pumas del planeta. Allí estos felinos vigilan durante el día a las grandes manadas de guanacos que les sirven de alimento principal en las extensas estepas patagónicas. Cuando cae la tarde, o al amanecer, aprovechan los matorrales y pastizales para acercarse, prácticamente invisibles, a algún ejemplar desprevenido. Al contrario que los cánidos, los felinos no cuentan con una gran resistencia física, por lo que sólo cuando están lo suficientemente cerca de su presa, los pumas inician una carrera que, si han sido suficientemente calculadores y pacientes, en cuestión de segundos terminará con un bocado mortal que obstruirá las vías respiratorias de la presa. Un guanaco adulto servirá de alimento a una familia durante varios días y mientras dure el alimento, los pumas permanecerán cerca del cadáver, que esconderán cubriéndolo con hierbas para mantenerlo alejados a los carroñeros. Sin embargo, cuando cazan en solitario, suelen seleccionar presas más accesibles como alguna cría de guanaco, algún huemul y a menudo conejos, que en el pasado fueron introducidos desde Europa en tierras patagónicas con fines cinegéticos.

Durante una de las jornadas de trabajo de campo en el parque nacional tuve la enorme suerte de estar en el lugar y momento adecuados para observar cómo una madre con dos juveniles se alimentaban de un guanaco adulto que habían cazado la noche anterior. Una cámara trampa cerca del cadáver me permitió captar estas imágenes que, a pesar de la baja calidad, suponen un interesante documento gráfico sobre el comportamiento de estos animales.

Una vez satisfecho el apetito siempre hay tiempo para el juego, que tiene un papel fundamental
en el aprendizaje y desarrollo de habilidades sociales de muchos mamíferos.

Como todo gran depredador obligado a compartir territorio con el ser humano, el puma ha sido víctima de una salvaje persecución desde que comenzase la colonización del continente americano. Y el suyo no es un caso aislado. La práctica totalidad de felinos del planeta ha visto sus poblaciones brutalmente diezmadas durante el último siglo debido a la caza ilegal para el comercio de sus pieles y huesos, acompañada por la absurda persecución de quienes ven en estos animales una figura de rivalidad o peligro hacia sus posesiones o intereses. Curiosamente estos depredadores, altamente especializados y con un innegable éxito evolutivo, son unas de las criaturas que más de cerca están sufriendo la destrucción de la biodiversidad que genera el ser humano.

Y de propina...
Una de las características que diferencia a los pumas de los auténticos grandes felinos es su incapacidad de rugir. De todos los felinos que existen tan solo cinco especies son capaces de emitir rugidos, y son precisamente los grandes felinos (Pantherinae): el león, el jaguar, el leopardo, el tigre y el leopardo de las nieves. Esto se debe a que, en su garganta, el aparato hioideo solo está parcialmente osificado permitiéndoles, mediante unos ligamentos, modular la distancia entre laringe y orofaringe y producir esos característicos y potentes rugidos. El caso del leopardo de las nieves es algo particular puesto que, carece de ligamentos que le permitan modular su estructura faríngea y sólo es capaz de emitir un sonido intermedio entre maullido y rugido. Las demás especies de felinos pueden ronronear, pero su hioides osificado les hace imposible rugir como los grandes felinos.




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Metazoa
(Animalia)
Eumetazoa
Deuterostomia
Chordata
Therapsida
Mammalia
Carnivora
Feliformia
Felidae
Felinae
Puma
P. concolor

Comentarios

  1. Fijate, yo pensaba que los pumas eran como las panteras o los jaguares, y resulta que son como los gatos.Muy interesante el tema.

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