Como perros...

El zorro culpeo (Lycalopex culpaeus) está más emparentado con los chacales y los lobos que con los zorros del viejo mundo. Torres del Paine (Chile).
El zorro culpeo (Lycalopex culpaeus) está más emparentado con los chacales y los lobos que con los zorros del viejo mundo. Torres del Paine (Chile).



Hace cerca de 60 millones de años, durante el final del Paleoceno, un mamífero de patas cortas y cola larga se movía sigiloso acechando a sus presas por los árboles de Norteamérica, que entonces formaban un vasto bosque tropical, llegando las palmeras hasta lo que hoy es Alaska. Era el antepasado de todos los carnívoros taxonómicamente hablando (Orden Carnivora). No imaginéis un animal grande, pues con sus 30 centímetros sería más parecido a un hurón. De hecho, cuando las condiciones climáticas cambiaron y los bosques cedieron espacio a las praderas, fue precisamente su pequeño tamaño y a su mayor adaptación para correr, lo que les dio ventaja frente a sus competidores (Oxyenidae y Hyaenodontidae), plantígrados que habían dominado como depredadores durante varios millones de años pero que finalmente perdieron la batalla. Además nuestro pequeño protagonista y los de su especie contaban con una dentición más versátil que sus rivales imponiéndose como principales depredadores en el continente norteamericano.
Tal fue su éxito que, con el paso de los años, estos animales se diversificaron dando lugar a multitud de familias, entre las cuales se encuentran los actuales feliformes, de los que hablamos en esta otra entrada, y caniformes, incluyendo estos últimos a los lobos, zorros, osos, mustélidos, focas, mapaches, etc.

Estos zorros, adaptados a detectar carroñas y pequeñas presas como aves y micromamíferos, ocupan el papel de mesodepredadores en Sudamérica, donde los carnívoros dominantes son los felinos.
Estos zorros, adaptados a detectar carroñas y pequeñas presas como aves y micromamíferos, ocupan el papel de mesodepredadores en Sudamérica, donde los carnívoros dominantes son los felinos.

Los zorros culpeos o colorados (Lycalopex culpaeus), protagonistas de esta entrada, también descienden de aquellos antepasados de los carnívoros y pertenecen a la familia de los cánidos, una de las más exitosas del orden. Los cánidos encontraron en las praderas y sabanas, que sustituyeron a aquellos bosques en Norteamérica, un entorno enormemente favorable para mantenerse como depredadores dominantes durante cerca de 20 millones de años, impidiendo la entrada a otros depredadores con su mismo nicho ecológico. Durante ese tiempo se diversificaron escalonadamente, en tres periodos de radiación adaptativa. Esto es que en tres ocasiones algunos miembros de la familia encontraron nuevas condiciones a las que adaptarse, diferenciándose de los demás parientes y originando así tres subfamilias, de las cuales sólo una ha llegado hasta nuestros días.

Fue tal el éxito de los cánidos que finalmente se extendieron por casi todo el planeta, estando actualmente presentes en todos los continentes menos en la Antártida. En prácticamente todos los rincones del planeta hay algún zorro, lobo o perro salvaje entre los puestos más altos de la red trófica, desde el desierto del Sahara hasta las tundras e islas del círculo polar ártico.


La coloración de su pelaje y la gruesa cola son rasgos que comparten con los zorros eurasiáticos, fruto de la convergencia evolutiva al ocupar nichos ecológicos similares.
La coloración de su pelaje y la gruesa cola son rasgos que comparten con los zorros eurasiáticos, fruto de la convergencia evolutiva al ocupar nichos ecológicos similares.

Al contrario que otros caniformes, los cánidos caminan sobre sus dedos (son digitígrados) y cuentan con uñas romas y permanentemente protraídas que no emplean para cazar. En su lugar utilizan una potente mandíbula, como herramienta tanto para la caza como para la defensa. Cuentan con una gran resistencia física y una velocidad de carrera considerable para llevar a cabo sus cacerías, además de un sentido del olfato altamente desarrollado que les permite encontrar presas y carroña a kilómetros de distancia.
Los zorros del género Lycalopex habitan en Sudamérica y ocupan un nicho similar al del género Vulpes en Europa. Sin embargo, a pesar de su parecido físico, fruto de la convergencia evolutiva, los zorros del género Lycalopex están más emparentados con los lobos y los chacales, del género Canis. Colonizaron el continente sudamericano a partir aquellos ancestros de Norteamérica que acechaban entre las ramas y que supusieron el origen de todos los carnívoros actuales.

Y de propina...
Sin duda, la familia de los cánidos es una de las más exitosas de entre todos los carnívoros, habiéndose adaptado a multitud de condiciones ambientales y, en los últimos años también al ser humano. Análisis genéticos indican que la domesticación de los lobos ocurrió dos veces en la historia de forma independiente. Una en el oeste de Europa y otra en el este de Asia. Con los años y los movimientos humanos los perros domesticados en el este asiático terminaron desplazando casi por completo a los europeos.




Dominio
Reino
Subreino
Superfilo
Filo
Clado
Clase
Orden
Suborden
Familia
Género
Especie
Eukarya
Metazoa
(Animalia)
Eumetazoa
Deuterostomia
Chordata
Therapsida
Mammalia
Carnivora
Caniformia
Canidae
Lycalopex
L.culpaeus

Comentarios

Otras entradas interesantes

Una batalla milenaria

...y gatos

Los ojos de la noche